Tu nombre

Le doy cien vueltas a tu nombre,
me callo con él,
y en el silencio
me arrebato tus
-pronunciar tu nombre
es abrazar al silencio,
decirle que todo estará bien-

Le doy cien vueltas a tu nombre,
y en él,
me hallo cubierto
de lóbregos puentes
que se hunden en mi mentón,
que caen hacia mí
como frutas maduras.

Le doy cincuenta vueltas a tu nombre,
lo acicalo de ecos,
lo lleno de tratados,
tabaco y melancolía,
lo vacío de prendas y fantasmas,
de células y dientes,
le pueblo cadáveres,
le adjudico destinos y quimeras.

Le doy treinta vueltas a tu nombre,
lo resumo a pronombre,
lo encierro en un silencio,
le sonrío
-sonreír también es una forma de olvidarte-.


Le doy cien vueltas a tu nombre,
le inyecto soslayo,
ósculos y nostalgia,
le enredo parsimonia
y me lo enredo a la garganta
con cuidados de madre
-los nudos en la garganta
son buenos para llorar
pero si no se usan con el cuidado debido
uno puede morir ahogado-.

Lo maldigo, lo antepongo,
lo volteo y le agrego
apellidos y homónimos,

le doy doscientas vueltas más,
las vuelvo a dar,
lo hago polvo y cenizas
como al hombre muerto.

Me hace polvo y cenizas.

Le doy mil vueltas a tu nombre,
lo vuelvo a pronunciar
hasta que termino llamándole amor
y olvidando el mío.



AUTOR: DANIEL MEJÍA

No hay comentarios.: