no se sonroja
ni se acongoja
ante la autonomía
de mi raquítica fe
o ante los harapos
que llevo por milagros,
antes bien,
me exige ser autodidacta;
la sangre de hierro familiar,
el coraje hambriento de mi madre,
las utopías de papá,
porque sabe que él
sólo es la poesía,
la fábula, el cuento,
y yo, yo soy la piedra,
las bacterias, la muerte,
el desconsuelo.
Mi Jesús personal
no se inclina por el narcicismo
ni exige cúpulas domingueras
o diezmos viperinos,
ni tampoco se ofusca
por la falta de cumplidos
o los benditos pecados
de la carne, el alma y los animales,
antes bien, el mejor que nadie,
conoce los rasgos intrínsecos
de sus débiles criaturas,
que aparentan ser más fuertes
de lo que su moral
les exige.
Mi Jesús personal
no se rige por metáforas
entre líneas,
ni por enemigos eternos
ni constantes luchas
por la abundancia de dicotomías,
tampoco se atreve a condenar
pues para eso
nos ha llenado de abuelas,
madres o mujeres solteronas.
Antes bien, ha considerado
divertido, colmarnos de instintos,
y a la vez de civismo;
es el quien se asombra
del milagro de la madre,
el doctor,
el estudiante,
la música,
es el quien se asusta
del asesino,
del hambriento,
del gobierno,
del burócrata,
de la guerra;
del infierno
que visita nuestra tierra
El es un simple arquitecto,
un viejo sabio y arrugado,
una metáfora, apenas,
una canción; nunca el poeta.
Mi Jesús personal
es quien teme
y quien fe tiene,
y que a veces la pierde,
y que a veces la cede.
Y es probable
que sea una errónea fantasía
describir a mi Jesús personal,
¿pero que puedo hacer
si me llena de culpa,
de angustias, de penas
más que de vida
compartir a Jesús
con esos hambrientos sacerdotes,
o esas señoras con rebozos
que hacen la comida mientras
reniegan de la juventud,
o esos hombres de traje,
que con mucho tacto
y amabilidad, te ofrecen un libro
que te condena al infierno?
Muchas gracias, Dios mío,
Jesús mío y de nadie más
por éste fantástico,
blasfemo albedrío.
AUTOR: DANIEL MEJÍA
1 comentario:
que vicios tan florida, bella realidad, muy chingon !
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