Él, lo tiene todo. Justo cuando yo estaba perdiéndome, él encontraba su camino.
Enfocándose en olores subidos, su ascenso se convertía en mi más grande derrota.
Utilicé torpemente mis recursos y mis letras, ya no existo para él.
Un ardor terrible se consume hoy mis manos, yo le leo, y no encuentro dolor alguno, las sonrisas de sus cartas, de sus palabras, me abofetean y me insultan, no he escrito desde aquel domingo, aburrido día.
Hubiese esperado encontrar, en aquel hombre, una de las respuestas de mi vida? No he dormido lo suficiente para responder a sus cartas, humillando mi existencia con sus gestos tan amables. La cortesía.
En mi pecho se anidan esas culebras, que danzan cuando le pienso. Duele el pasar de los años, sin noticias.
No tengo un retrato suyo, no recuerdo cuál es su nombre,¡y si tan solo una de esas cartas me lo anunciara!, el remitente es difuso, para que yo no le recordase con facilidad. Sabía que su aliento envenenaba y, tan solo eso conservo de tan elegante persona. Del juego al amor no hay puentes, ni caminos cortos, y si él me mirase un momento, ovacionaría su creación y mi miseria, levantando su copa y mi frente aunque todo constate que siempre fui mejor que él.
1 comentario:
Muy bello, muy original
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