Veo niebla y lagartos…
Dime si la quieres o si solamente estas enloqueciendo.
Veo nostalgia y objetos punzo-cortantes.
No hay que saber mentir, hay que saber
marcharse.
Si desconfías calla. Puedes incendiar en el
alma, y no podrás remediarlo
[sentimiento oxidado].
Veo niebla, veo lagartos, no veo nada.
Veo sal, veo despojos, veo espejos, no veo
nada.
Veo pesadillas salidas de contexto y
despiertas (vivas), goteras de ácido, ecos de olvido,
desamor, nada.
Angustia, gritos, mudos de la existencia,
ojos cayéndose a un precipicio, mentes
atormentadas, explosiones mortíferas,
lagunas de miedo, no veo nada.
Veo jeringas, balas, tumbas, muertos que no
supieron que es la paz,
veo fotos, burbujas, anhelos, lagrimas
desintonizadas, ratones, residuos de comida, manteles finos, cámaras que no nos
vigilan, espadas en mis muelas, letras aglomeradas, giros, sombras coloreadas
por el tedio,
veo la televisión, veo las computadoras en la
red y el panorama, no veo nada.
Desesperación, derrotas, abandonos,
mujeres-desiertos,
corazones en trizas, parques macabros,
recolectores de basura-y-esperanza, no veo nada.
Lo que veo es que tu búsqueda falleció, le cortaron los pies, le succionaron la razón. La quemaron porque ya estaba horriblemente marchita. Te lo dijeron porque creían que tú ya no sentías. Que lloraste arena podrida, y te callaste más que en el subsuelo se callan las historias y te quedaste estancado en tu amargo cenagal absurdo.
Lo que veo es que ya sientes que todo es inútil, que esa calma occisa está siendo tragada por moscas y buitres (y cucarachas y enfermos).
Licuaron tus miedos y tomaste un licor de
escrúpulos, te caíste y se te rompió el motor, y perdiste,
perdiste, te perdiste, te perdiste y
perdiste.
Y ahora me veo bostezar frente a tu cuerpo escuálido y tus labios de gelatina.
No queda más que olvidarte
no queda más que olvidarte,
no queda más.
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