la falta de dinero, las rutinas
y los fieros espejismos
del mediocre desempleo,
contra los tristes cementerios,
la introversión,
la dirección del viento,
y la sobra de tristeza
y la fe y el miedo,
contra los accidentes viales,
los semáforos en rojo,
la plusvalía literaria,
las ausencias repentinas,
y los juramentos rotos,
contra tus destinos,
tus pasados de noviembre,
mis bajísimos instintos
de querer a quien no viene,
contra tu demora,
y mi absurda paciencia,
contra los relojes
y la timidez
y la vasta inexperiencia,
contra mis preguntas,
y tu sentido del humor
y de alegría,
contra todos los pronósticos
y el caos del mundo,
la casualidad de conocerte
fue un acto de rebeldía.
Daniel Mejía Flores
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