Quizás una de las frases más frustrantes sea “era penal” ,probablemente, también una de las que más ira puede despertar ,ante un penal sin cobrar unos solo suspiran mientras que otros estallan en puteadas y otros barbarismos. Efectivamente es la clase de hechos que pueden producir infartos , brotes psicóticos , violencia desmedida y quién sabe que más.
Un penal no cobrado es aquello que siempre pasa cuando el árbitro
estaba mirando para otro lugar (y no
precisamente el área) , cuando tal vez miraba algún ave que se posó en el campo
de juego o cuando se encontraba observando
su botín con los cordones desatados. Entonces ¡plum! Algún agarrón por allí y
no señor , no lo vi .
Luego de la calentura del mismísimo jugador , después de la acalorada discusión con el
señor árbitro , después de la entrada del D.T a defender al pibe , después de
las amorosas palabras y armoniosos cantos de los hinchas , se acaba el partido.
Pero esto no queda así , el asunto del penal se traslada
fuera del estadio , es EL tema del lunes , es lo que dirá el verdulero a sus
clientes , discutirá e incluso aumentará la papa para aquellos seguidores del equipo rival , es lo que los
nenes en la escuela comentarán , es lo que se escuchará como murmullo en los
transportes públicos , en la fila para pagar los impuestos e incluso en misa ,
en voz baja.
Nadie olvidará esa situación , más que nada porque en
aquel partido se disputaba la final , ¡si
señores , una final! Hasta quizás el negro Roldán (jugador perjudicado por el "no penal") cuando esté en su lecho
moribundo , padeciendo dolores indescriptibles , tal vez , tome una última
bocanada de aire , y diga antes de
partir “Era penal…”
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