Él tiene una estructura construida , armada ,un búnker contra lo desenfrenado, es que las piezas de su vida amorosa coinciden , trabajó mucho para que los mecanismos en su relación funcionen , todo allí es seguro .
Incluso si surgen "imprevistos" el sabe como arreglarlos , unas rosas , unos bombones , unas palabras dulces , aún cuando no sienta más que tuercas y tornillos en vez de mariposas en el estómago , aún cuando el sexo sea un teorema y no una sinfonía.
Aquel día nada fue estructurado , se separa de su princesa de hielo por un momento , y conoce a una plebeya , pero no cualquier plebeya , una sin reglas , sin límites , sin exigencias de regalos ni citas aristocráticas .
En un principio todo le es raro , ¿Cómo es posible que alguien viva así ?
Él no entiende , roza los treinta y ella se aproxima con timidez a sus veinte , lleva el mundo en su mirada , baila , canta , juega y ríe.
Él la observa , no puede ocultar su estado de hipnosis , pero no puede aceptarlo, sería destruir su castillo de naipes , mientras tanto la plebeya se enamora , sueña con que un día el deje de querer a la princesa de hielo , pero el ama ese estilo , casitas rococó de vacaciones , fiestas y champagne , pink dresses , matrimonio y protocolo , viajes a metrópolis , pero con la plebeya sería diferente.
Pero el no está dispuesto a arriesgar por amor , amor sincero , no quiere perder su cordura , no quiere besar labios pecaminosos , no quiere reír hasta el absurdo , no quiere vestir sin etiquetas , no quiere viajar al norte , mientras tanto besa labios fríos , miro ojos apáticos , pero su mente no está allí , su mente está colina arriba , está tirado en el césped . cantando junto a la plebeya la canción de la pasión.
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