Introspectiva


Todo empezó con el rechazo, la mayoría de las historias empiezan con un rechazo incluso las guerras mundiales han empezado con el rechazo, mi rechazo fue causa de preguntarme si eh de ser escritor o no, me rechazaron en periódicos, en la editorial, los poetas, los intelectuales, artistas, incluso mis maestros y por eso tras años de haber escrito me pregunto ¿Soy escritor?
A palmadas de apoyo de quienes me rodean lo soy, pero ¿quien no lo es cuando escribe? No se sabe a ciencia cierta, uno solo escribe y cree ser escritor como voy a saber si soy el elegido entre la multitud de escritores encorvados a sus pensamientos.
Escribir abre el apetito pero deja el refrigerador vacío ó más bien sin llenar pero eso si, le dejas de temer a la muerte; Uno sabe que va llegar y aunque los lujos no me abrigan estoy rodeado de buenos amigos, ayer estuvo Hemingway en mi mesa, compartí mi lata de atún con sus historias, hoy por la noche vino Bolaño y me tome un par de cervezas con el, después de despedirlo levante la mirada y vi una funesta morada, paredes despitandas y húmedas por el filtro del agua provocadas por las lluvias de septiembre, una mesa de plástico con dos sillas, en el fregadero algunos platos sucios, enseguida el baño con la regadera descompuesta goteando todas las noches, el retrete por suerte limpio aunque no puedo decir lo mismo del cesto de ropa que tenia amontonado debajo del lavamanos, volví a cerrar los ojos para preguntarme.
¿Vale la pena pasar por todo esto?
Entro el sol por la ventana era un nuevo día al abrir los ojos yo seguía igual sin trabajo escribiendo por costumbre dejando pasar los días sin pensar en las fechas matando la monotonía bebiendo cada que se podía fumando cuando había y preguntándome cada noche ¿Hacia donde voy?
Pero hoy no, hoy no.

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