Sobre hombres y engranajes

Un nuevo día se rehace en la conjunción de gases y nubes /Las sabanas frías con alevosía y otra vez su lugar está vacío /la indigencia de los sentidos se fortalece, conoce su oficio del disimulo, al café del desayuno, y otra vez a los papeles. /De digital manera arrastra su rutina en la oficina /saludos, sumisiones, y a veces mirar el gran culo de Zulema /“guardar como” y por las noches a editar el material /de blanquear con cinética compañía la cosecha y la barcina. /Los gorriones intrépidos en sus manos devaluaron su furia /en la cajita estrecha de la resignación guardo sus ganas y a su corcel veloz lo embriago de recuerdos y dudas /ya su soledad negaba cuando él le preguntaba si ella volvería. /A poco de ser sombra, de ser hombre, de ser ánima, de ser otro /tentó su cuerpo con un resto, hecho a volar las restricciones /llamo a licitación, corto boleta, compro nuevo rostro /se presentó de candidato entre él y aquel y gano las elecciones. /Andando por las calles cuentan que una noche cruzo la avenida, vio, al llegar a la esquina, pegado su afiche siguió caminando y al doblar un tren de frente lo embistió /dicen que al mirar esos ojos ni siquiera se resistió


Pablo Brondino  "El Ripio" 

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