No hay lugar en las editoriales para los escritores poco ortodoxos, se nos puede ver en la calle recolectando historias y en bares recitando poesía cruda, citando alguno que otro ebrio con frases moribundas llenas de esperanza, no hay lugar para los marginados de la literatura en cafés con trova, estamos escupiendo palabras desde lo alto del escenario de un concierto lleno de libertinaje.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario