Blanco

Y pinto la noche de medias purpuras, 
de espaldas mojadas y de senos pequeños…

De un cobarde instinto 
que no me deja besar 
el grueso de tu cadera…
pero que me deja mirar 
el roto de tu ceja…

Confiando, sombrío, 
esculco tus razones 
y disculpo las órdenes del  olvidado otoño…

Esas... aquellas intenciones… 
deseos, murmullos,  todas juntas…
todas ellas que siempre marchan calcinadas 
hacia tus costillas.

Desprevenido, imploro 
que maquilles tan benevolente cariño 

Que taladres con mesura 
tan ignorante desprecio
que muerdas tan estrecho y agotado andar
que me des libertad 
donde no me regales una verdad…
en el espiral de mi rodilla

Pero si me escondas tantas respuestas…. 
en el recorrer de  mis dedos


Angie Hernández 

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